¡Déjense de Jorobar con “Seguí tu Pasión”! S03E13

Me sentía mareado. Miraba el lugar paradisíaco en el que estábamos y el contraste entre mi cuerpo y mis sensaciones era aún mayor. El colmo fue ese arroz pasado, cocinado en agua turbia que nunca llegó a hervir. Cuando lo servimos parecía el jabón que uno olvida en la ducha. Varios días después.

Ninguno comió.

Mientras me preguntaba cómo había llegado a creer que una semana en un velero me iba a apasionar, decidí bajarme. Era el cuarto día. Ya había aprendido mi lección.

A veces hablamos de pasión por algo que todavía ni conocemos.

En 1989 pensé que mi pasión era la economía, y la seguí. Trabajé de economista (como consultor y como periodista), pero cuando me ofrecieron un cambio acepté: era vender bolígrafos, diskettes y papel de fax. La paradoja era que jamás había soñado con “ser librero” (“papelero”, en otros países). Pero me apasioné. No fue mi sueño, pero liderar esa empresa me entusiasmó desde que entré. Tal vez por la gente con la que trabajé, tal vez por lo disruptivo del plan de negocios o tal vez porque me empezaron a gustar los productos.

No, eso último no pasó.

Si, cuando recibí la invitación a ser parte del proyecto, me hubieran dicho “Venite a vender productos de papelería”, en lugar de “Venite a trabajar con nosotros”, ¿me habría tirado a la pileta de la misma manera, con la misma pasión?

Muchas veces la pasión no viene del “qué”, sino del “con quién”.

Al poco tiempo de arrancar con la empresa, empezamos a notar que vendíamos productos que desaparecerían. Durante décadas se había hablado de la “oficina sin papeles”, pero parecía que esta vez era en serio. Creo que con más años en el negocio o en la vida hubiéramos sentido frustración o injusticia. Pero fue increíble: lo vimos como una oportunidad para seguir diferenciándonos. Pusimos nuestra pasión en imaginar el futuro, testear productos y desarrollar canales nuevos. Por si acaso, también le pedíamos a la gente que empezaba a abandonar el papel que, por favor, siguiera tomando nota, porque tenía que darle de comer a mis hijos.

Si no te apasiona lo que hacés, ponete un desafío mayor.

¿Y entonces?

Pero llegó un momento en que lo que hacía dejó de apasionarme y empezó a crecer la idea de hablar en público. Y me apasioné de nuevo. En mi caso, al menos, está claro que la pasión no es una sola, que se va construyendo, descubriendo, buscando, encontrando. A lo largo de estos años, muchas veces me han preguntado sobre ese recorrido. Creo que hay cuatro grandes preguntas que resumen casi todas las inquietudes:

¿Cómo encontrar tu pasión? Primero, relajemos la situación. Muchas personas creen que no serán felices sin encontrarla, perdiendo de vista que la búsqueda es lo que nos da felicidad. Aprendamos de los millennials: busquemos siempre. Probamos algo, si no nos gusta tratamos de cambiarlo, si no nos gusta probamos otra cosa y así sucesivamente. No dejes de aprender.

Muchas veces es la pasión quien lo encuentra a uno y no al revés.

¿Cómo le pongo pasión a algo que creo que no me gusta? ¿Alguna vez viste a un niño de tres años disfrutar de una buena taza de café negro? ¿Cómo es que esa misma persona, veinte años después, no puede vivir sin café? Los gustos se adquieren, se desarrollan. A veces hace falta cambiar la mentalidad y, en lugar de pensar “esto no me gusta”, tratar de encontrar las cosas que sí nos gustan de “esto”. No me gusta el café, pero aprendí a adorar su aroma.

Que nos guste algo o no es una elección, muchas veces inconsciente, pero que podemos hacer consciente.

¿Qué viene primero, la pasión o saber hacer algo? Los Beatles tocaron durante años en Liverpool y Hamburgo antes de hacerse famosos. Los basketbolistas más conocidos entrenaron muchísimo para ser las estrellas que fueron después. Hay algunos estudios -discutibles- que sostienen que con diez mil horas de práctica, nos hacemos expertos. Pero si solamente nos apasionamos por aquello en lo que somos geniales, seguramente no tendremos la energía para tanto entrenamiento y estudio. Es como un espiral: un poco de pasión lleva a probar algo que nos gusta, que nos da más pasión, que nos lleva a mejorar, que nos incrementa esa pasión y entonces mejoramos más… hasta el infinito y más allá.

La pasión va a aparecer por algo en lo que sos muy bueno.

¿Qué pasaría si todos seguimos nuestra pasión? Imaginemos un mundo en donde la automatización permite que todos tengamos hogar y comida sin esfuerzo, entonces hacemos básicamente lo que nos apasiona. Para algunos será trabajar en algo que genere más ingresos, para otros hacer solo lo que les dé placer. Seremos todos felices, tal vez. Pero no estamos en ese mundo aún. Si hoy todos seguimos lo que creemos que es nuestra pasión vamos a equivocarnos bastante (nos bajaremos del velero), vamos a aprender mucho y también vamos a chocar entre nosotros, porque nos veremos influidos por modas.

Todo lo que hicimos nos servirá para lo que haremos.

Y si te sentís perdido en tu día a día, incapaz de encontrar algo positivo, tené en cuenta que todo lo que se hace con pasión mejora y hasta vender pescado puede ser divertido.

La pasión se construye. No te sientes a esperar.

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